Mane Díaz: El ELN libera al padre del futbolista Luis Díaz tras 12 días de secuestro

Mane Díaz: El ELN libera al padre del futbolista Luis Díaz tras 12 días de secuestro
Mural hecho en la fachada de la casa el abuelo paterno de Luis Díaz. En la foto el padre de Lucho: Luis Manuel Díaz, o el Mane. Barrancas, 11 de abril de 2022.Camilo Rozo

El ELN ha liberado este jueves al padre del futbolista Luis Díaz, al que tenía secuestrado desde hacía 12 días. Luis Manuel Díaz ha sido entregado por sus captores a una misión de la ONU y de la Iglesia. El rapto que ha conmocionado a todo el país ha puesto en verdadero peligro las negociaciones de paz entre el Gobierno y la guerrilla, que acordaron hace tres meses un alto el fuego que ahora ha sido claramente violado. El deportista ha vivido en Inglaterra, donde juega para el Liverpool, sus días más angustiosos.

La delegación del Gobierno que está negociando la paz con la guerrilla ha anunciado la liberación en un comunicado y ha exigido la libertad del resto de secuestrados: “Registramos con alegría la liberación de don Luis Manuel Díaz. También, que haya podido regresar sano y salvo al seno de su familia y de su comunidad. Esperamos que recobre pronto su tranquilidad, alterada por un hecho que nunca debió ocurrir”.

En teoría, la liberación se viene fraguando desde el 3 de noviembre. Ese día la guerrilla difundió un comunicado en el que se aseguraba que se iniciaba el proceso, pero ha tardado seis días en concretarlo. El presidente Gustavo Petro se ha desesperado por la lentitud con la que se estaba llevando a cabo. ELN justificó el retraso por la enorme presencia militar en la zona, que según ellos les impedía devolver a la víctima de forma segura. Para facilitar la entrega, el ejército y el policía suspendieron la operación de búsqueda en la Serranía del Perijá, donde supuestamente está retenido. Al final se ha creado un corredor por el que han podido transitar los guerrilleros y hacer entrega de Mane Díaz, con las organizaciones humanitarias como testigos.

Los padres del futbolista fueron secuestrados el 28 de octubre en Barrancas, su pueblo. El matrimonio repostaba en una gasolinera cuando unos hombres armados y en moto se los llevaron —eL ELN dijo después que no sabía que eran los padres del futbolista, pero suena poco creíble, todo el mundo en los alrededores conoce de sobra al matrimonio—. La policía y el ejército desplegaron de inmediato un amplio dispositivo en la zona para tratar de encontrarlos. Por la presión del cerco, los secuestradores se vieron obligados a liberar a la madre, Cilenis Marulanda, pero lograron retener a Mane. Desde ese momento no se supo nada más de su paradero. Barrancas, una ciudad de 38.000 habitantes de La Guajira, una región junto al mar Caribe, se echó a la calle para exigir su liberación.

Sus captores no contactaron ni con las autoridades ni con la familia en los días siguientes. Se especuló con que Mane estaba en poder de alguna mafia local que llevaba tiempo vigilándole. La policía le había advertido, tiempo atrás, de que existía riesgo de que lo secuestraran y le recomendó, entre otras cosas, no visitar una finca de café que tiene en la serranía. Una de las primeras hipótesis que manejaron las autoridades es que, para evitar la presión policial y militar, los secuestradores lo habían escondido en Venezuela. Ofrecieron 50.000 dólares de recompensa a quien diera alguna información que ayudase a encontrarlo.

El caso dio un giro el 1 de noviembre, cuando la inteligencia militar informó al ministro de Defensa, Iván Velásquez, que el ELN era el responsable del secuestro. De inmediato se organizó un gabinete de crisis en la Casa de Nariño, la residencial presidencial. Gustavo Petro llamó a Díaz por teléfono para informarle de las nuevas noticias. Por un lado, persistía la angustia del rapto, pero al menos los responsables ya estaban identificados y, gracias a la mesa de negociación, existía con ellos una interlocución directa. El encargado de hablar con la plana mayor de la guerrilla fue Otty Patiño, el jefe de la delegación gubernamental en los diálogos, que viajó en las siguientes horas a Cuba.

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La negociación ha sido mucho más lenta de lo que esperaba Petro, que pedió la liberación inmediata sin ningún éxito. Las prisas, está visto, no van con el ELN, una de las últimas guerrillas del mundo. Los combatientes han tensado al máximo la situación, no se sabe con qué fin, y de paso se han puesto a toda la opinión pública en contra, lo que afecta directamente al proceso de paz. Ha quedado también en evidencia que los representantes de la mesa no controlan a todas las células del ELN, que actúan por su cuenta y no necesariamente están a favor de desmovilizarse. Podría ocurrir como con las extintas FARC, que entregaron las armas su grueso, pero pequeños grupos disidentes continúan desplegados en el monte.

El país acogió con entusiasmo la negociación planteada por Petro, nada más llegar al Gobierno, para desarmar a un grupo que lleva alzado desde hace 60 años, pero a medida que pasa el tiempo y el diálogo no avanza, la gente pierde la paciencia. La aceptación rondaba el 65% y ahora ha bajado al 51%. El secuestro de Mane Díaz ha sido un movimiento extraño, ya que se trata del padre de un ídolo absoluto de los colombianos. Nunca tuvo privilegios, nació en un entorno humilde, como millones de conciudadanos, y se ganó el éxito y la fama por su enorme esfuerzo y talento. Que la parte violenta de su país le haya pagado así ha dejado una enorme desazón en el país.

(Noticia en desarrollo)

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Melissa Andreina Mendoza Araujo

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